La “Roja Nacional”

Jueves, 8 de Julio de 2010 manuelvalero Sin comentarios

Estamos a punto de convertirnos en un país definitivamente normal aunque sea por la anormalidad sociológica del fútbol. Las causas de ese magma colectivo que nos clona y nos convierte en energía pura -las masas son éso- estarán en los laboratorios de los sesudos. Las consecuencias, incluso económicas, también. No es sólo fútbol, es algo más. La estupidez de las dos Españas se ha tratado de llevar también al contexto de la selección; pero se han equivocado. Que haya a quien no le guste el fútbol y lo vea como un negocio gigantesco, un mercado, una vanalidad, el opio del pueblo, un espectáculo vociferante rudo y agresivo que despierta pasiones y… violencia, que de la pasión a la violencia hay un paso… no sólo está en su derecho sino que lleva razón. El fútbol es eso, pero no sólo eso. Sobre todo cuando sale a escena… La Roja. Y ya estamos de cacharritos. También a la hora de calificar a la Selección Española emergen las trincheras sutiles de los unos y los otros. Quienes utilizan la marca La Roja para evitar la denominación Selección Española y desmarcarse así hacia un bando, y quienes evitan a toda costa La Roja por las connotaciones guerracivilistas que sugiere están en el mismo barco de la estupidez. Sobre todo porque a los miles… perdón, a los millones de ciudadanos y ciudadanas, de toda condición y edad, que están siguiendo la trayectoria de los rojos (esto lo pongo yo; de La Roja, rojos, ¿no?) en el Mundial de Sudáfrica, les suda el genital pertinente cómo carajo se llame el equipo que en el escenario futbolístico internacional representa al Estado. El zumbido de la Guerra Civil rediviva y la cuestión nacionalista han obligado a un pesado encaje de bolillos para no herir sensibilidades. España es un país libre. Quien quiera puede salir a la calle con la bandera que le salga del mismamente, o llamar a la selección como le dé la gana, u odiar la propia bandera o el propio país, escupir sobre la fotografía de Puyol -el héroe nacional-, como acertadamente titulaba ayer este periódico, porque se hizo desde la normalidad de un hecho irrefutable. Pero también en este mismo país, la gente es libre de salir a la calle con la bandera constitucional, vestir la camiseta Roja de la Selección Nacional y animar al equipo plural. Y nada más que eso. Supongo que entre el enjambre de gente que salió a las plazas a ver el partido en la gran pantalla adormidera habría de todo. Como en botica. Y si decidió explotar junta en el entusiamo colectivo, espontáneo y socializado con la Selección Nacional Roja Española para olvidar el circo cotidiano, bendita alienación transitoria. La plebe es mucho más espontánea, simple, original, elemental, más auténtica y sincera, y se divierte jaleando al equipo de fútbol que la representa. Nadie la obliga. Los defensores de La Roja contra los de la Selección Española o viceversa que sigan aburriéndosey aburriéndonos con su frentismo cutre. Hay como un airecillo de felicidad estos días, y quien lo respiró lo sabe. Que ya llegará el otoño, la actualidad fungible de cada jornada con su prontuario de injusticias… Y la emocionante primavera.

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Balón loco

Lunes, 5 de Julio de 2010 manuelvalero Sin comentarios

Los porteros del Mundial nunca olvidarán el Jabulani, ese balón loco de Sudáfrica que los pone a sudar incluso cuando llega manso a sus deformadas manos de tela. Desde Greeen, hasta Casillas, no han sido pocos los centinelas de los tres palos que se han llevado el susto de sus vidas, apenas lo veían dirigirise a ellos como un duendecillo travieso. Tanto fallo porteril no es normal. Este Mundial está siendo el Mundial de los porteros fallones y la confirmación de que el pase de fase es cosa del destino. Los caminos del Jabulani son inexcrutables, y el mejor aliado de la caprichosa fortuna. Lo mismo que cambia de trayectoria en el aire el esférico esquizoide, la suerte se vale de la pelota escurridiza para ponerlo todo patas arriba y voltear de bruces la situación. El que casi roza la victoria puede acabar mordiendo la derrota con el rostro hundido en la hierba. Y viceversa. Que se lo digan al jugador uruguayo Suárez, cuando se vió en el lance del ser o no ser ante el Jabulani que le mandaron los ghaneses, después que el portero de verdad se encontrara deshauciado. Gol o penalti. Fue lo segundo como saben. Un penalti en contra en el último segundo de la prórroga no es un buen augurio. Pero el Jabulani hacía tiempo que se había aliado con los amigos de Forlán y el delantero de Ghana, Gyan mandó la pelota contra el larguero. El Jabulani es un cuero endemoniado: lo mismo le brinca en las narices a los mejpres porteros del mundo para meterse a saltitos en la portería, que se dispara hacia el cielo sudafricano cuando se le golpea con más furia de la precisa, o en el punto de los bajos menos preciso de todos. Lo que ocurrió ya es de dominio público: Súarez hizo el penalti; Gyan lo falló, se pasó a la tandas de penaltis y Uruguay pasó a Cuartos gracias al penalti de uno de los suyos. Nunca una pena máxima fue tan rentable para el convicto y confeso. Hay una copiosa muestra de sustos mundialeros por culpa de una pelota que parece desobedecer la lógica de la física, y en lugar de describir una parábola perfecta te va haciendo la ola para darle más emoción al partido. Los porteros se van a llevar todos una carretilla de Jabulanis para despedazarlos como un melón. Estaban preparados para la presión, para la circunstancia heróica de jugar un Mundial, incluso para la derrota, pero nunca para enfrentarse a una pelota viva, casquivana y maliciosa. Casillas lo sabía. Por eso en la última jugada contra Paraguay se dispuso a abortar el ataque en dos tiempos. El primero con los brazos en disposición de acoger con amor el peloto infame y el segundo, desplegar el cuerpo para neutralizar el rebote previsto. Fue el colofón para un encuentro que se volvió loco durante unos minutos, circunstancia que aprovechó España para recobrar la cordura. Dicen que los alemanes ya jugaban con Jabulani antes del Mundial, pero eso no es óbice para que desfallezcamos. La clave reside en volver más loco todavía al zumbado Jabulani para que la locura se contagie a los alemanes, y así poder celebrar el pase a la final. La locura total. ¿Y la crisis? ¿Ah pero sigue habiéndola? o

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El error

Domingo, 13 de Junio de 2010 manuelvalero Sin comentarios

La pifia cometida en el escenario mundial de un campo de fútbol es de una mala fortuna desoladora que solamente se neutraliza con una heroica actuación posterior. Pero como lo más seguro es que la pifia no se enmiende o se haga a medio camino entre la gloria yel barro, el gladiator del siglo XXI que la pifie en Sudáfrica que se vaya despidiendo. No verá un pulgar apuntando hacia abajo, verá millones. Su penitencia: las portadas de los diarios deportivos del día siguiente como segundo postre a las portadas digitales al poco de su marre. Y lo más doloroso: la caida de su valor en el mercado. Y sin embargo la victoria y la derrota, la felicidad del triunfo y la tristeza del fracaso, la risa y el llanto… no se visualizan tanto -en tiempos de paz, en tiempos de una paz virtual, para ser exactos- como en la competiciones deportivas globales. Y más en el Fútbol, que en las Olimpidas. Un Mundial es una tesitura del todo o nada y el riesgo a cometer el error definitivo estará revoloteando por el campo en el momento en que el balón empiece a rodar por muy bien que se hayan preparado las estrategias. Un partido de fútbol tiene un porcentaje de azar que se escapa al control de las estrategias y las tácticas por minuciosamente que se haya preparado el partido y desguazado al rival entre videos reiterativos y pizarras con flechas en todas direcciones. La entropía de la pelota, se llama eso. ¿Quién le iba a decir al portero de Inglaterra, Robert Green que en el minuto 41, el jugador norteamericano Dempsey iba a tirar raso desde una lejanía tranquila y que el balón, inocente, se le iba a escurrir bajo el cuerpo como un maldito salmón? Los documentalistas achacan el fallo de Green a la maldición que ronda la portería inglesa, pero eso no deja de ser un argumentario supersticioso. El sábado fue a Green y con los días irán apareciendo los designados por la mala fortuna: un gol cantado, un defensa que se distrae, un pase al contrario, el pie que golpea al aire, un penalti, un salto mal dado, un rebote innoble y traicionero: el autogol. El autogol es la guillotina para quien lo hace. En cuestión de segundos el jugador cruzará la delgada línea que separa la inmortalidad del olvido… bueno, olvido a medias, porque al menos podrá compararse a los vencedores en los recuerdos de la posteridad. A Arconada no se le reconoce en estos trances futboleros internacionales como un parador imposible sino por el tremendo garrafón que se despachó en la final de la Eurocopa frente a Francia. Casillas, hoy el Dios Tronante de las Porterías del Mundo, puede caer en picado al deshonor más infame si comete una pifia, versión Green, que cueste a España hacer las maletas y regresar por donde se fue. Y encima estarán las cámaras desesperadamente lentas para ir reproducinendo a cada nanosegundo el fallo sin piedad. No pasará., sin embargo, a nuestro Casillas. Pero, es lo que tienen los deportes y las competiciones en equipo: el acierto o la pifia de uno puede encumbrar o hundir a los diez restantes. Queda el desquite heroico, que es la única salida que le queda a Green. Que su selección, Inglaterra, gane los demás partidos con una actuación cancerbera sublime y que se plante en la final frente a España donde, si quiere, puede volver a pifiarla. Así nos acordaremos siempre del Mundial que ganó España y de su error. Los grandes derrotados tienen un imperceptible aura de grandeza porque también ellos forman parte de la Historia.o

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Llegaron las represalias

Viernes, 11 de Junio de 2010 manuelvalero Sin comentarios

Esto que leen ustedes de la colega de profesión Mar. G. Millán, directora de la Revista Ecos no es nuevo, es viejísimo. Pero nada dura siempre. El modo en que se entiende el control de los medios amigos, enemigos, y de los periodistas cómplices, silenciados y paniaguados,que los hay ha quedado al descubierto. Bendita crisis.que no para de retratarnos con nombres y apellidos.
LLEGARON LAS REPRESALIAS

(publicado en la revista ECOS)

Nos había sorprendido que después de varios artículos críticos con la forma en la que el Gobierno regional plantea el aval de 140 millones de euros al aeropuerto de Ciudad Real no hubiéramos recibido ningún “toque” ni “recadito” alguno. ¿Habrán cambiado las cosas?, pensamos ingenuamente. Pues no. Lamentablemente todo sigue igual. Las represalias han llegado y ECOS ha sido castigada sin publicidad de la Junta, que es la manera en la que la directora general de Comunicación, Mercedes Pastor, resuelve sus discrepancias con la línea informativa de los medios cuando algo no la gusta.
Nos dicen que no es la única responsable, sino que la decisión es reflexionada y compartida por los responsables de Comunicación en el Ejecutivo y en el partido. Pues peor aún. Lamentamos profundamente que personas con más cabeza se hayan puesto al mismo nivel.

Reflexionada o no, unilateral o compartida, la decisión de castigar a un medio periodístico por lo que opina es una cacicada. Y los que hacen cacicadas son caciques. Reflexionando o no. Solos o en compañía. Y, además, no es verdad que ni en el Gobierno ni en el partido se comparta esa manera de actuar, más bien se sufre y se soporta unas veces más en silencio que otras.

Ni somos el primero ni el único ni probablemente el último medio de comunicación de Castilla-La Mancha víctima de este atropello a la libertad de expresión, comportamiento impropio de un cargo público en un país democrático. Una política sectaria que la directora general de Comunicación practica como si fuera un juego (parece ser que ahora un juego compartido). Semana a semana dicta su tocado, hundido o agua como una sentencia irrecurrible sobre los medios o los periodistas que han osado escribir algo que la molesta.

Incapaz de organizar una política de comunicación solvente y escondida tras sus dos directores generales, a quienes les toca lidiar y dar la cara cuando hay que comunicar algún asunto desagradable, Mercedes Pastor no suele dar las malas noticias. Editores, directores y periodistas de todas las provincias, de medios públicos y privados, guardan un rosario de quejas y ultrajes que son la orden del día en las conversaciones que intercambiamos. Pero nada.

En el Gobierno y en el Partido Socialista son muchos los que vienen quejándose y lamentando esta situación, criticando la política de comunicación que deja tantas veces desnudo y a la intemperie al presidente.

Insisto, son muchos y desde hace mucho tiempo los que en el Gobierno y en el PSOE procuran con sus buenos oficios y experiencia sofocar los ánimos para que la sangre no llegue al río y el daño no repercuta en el presidente.

Pero mientras muchos socialistas, muchísimos, se dejan la piel en medio de la tormenta económica y política que les aflije y amenaza sus resultados electorales, otros, como la directora general de Comunicación, porque ella es la directamente competente aunque ahora tenga nuevos aliados, se entretienen jugando a castigar a los que ellos consideran malos. A ser posible a los más débiles. Mejor si es en el peor momento. Y, por supuesto, sin aviso previo ni escuchar los argumentos ajenos.

En ECOS ni vamos a dejar de escribir ni de dar nuestra opinión sobre lo que nos parecen los asuntos que afectan a esta tierra, ni cuando gustan ni cuando no. Y que nadie piense que vamos a acudir de rodillas a pedir limosna. Ni nos asustamos. El periodismo es nuestro oficio y, no lo olviden, nuestra vida. La libertad de expresión nuestra bandera. Y tenemos claro que si hay que morir, mejor de pie que de rodillas. Porque sólo nos dicta nuestra conciencia, no las de los demás. Sean quienes sean. Guste o no.

¡Cuántos compañeros se reconocerán en estas líneas! Pues basta ya de silencios.

¡No hay derecho!

Es inadmisible. Es insoportable. Es impresentable. Es…

Mar G. Illán
Directora de Ecos

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Los tiempos

Martes, 8 de Junio de 2010 manuelvalero Sin comentarios

Bob Dylan compuso una canción sobre los cambios sociológicos que se estaban produciendo en la sociedad norteamericana a principio de los 60 con el soporte de la creatividad musical y una juventud inconformista que empezaba a mostrarle el dedo punzón a la CIA y al compatriota soldado que regresaba de Vietnam hecho un zombi. Aquí esa avanzadilla pacifista vistió tanto como los harapos hippies. Tuvieron que pasar unos años para descubrir que aquel movimiento del amor libre, la priba, la hierba y el rock and roll era la fuga natural de una juventud cuyos padres se habían hecho de oro durante y después de la Segunda Guerra Mundial y tenían, por regla general, la tarjeta de crédito debajo de la flauta y el manojo de flores. Si hubo una simbiosis imposible ésa era la de ser hipy y marxista. Nunca conocí a nadie que fuera las dos cosas. Tal vez el marxismo de los 70 que nos imbuía tuviera un aliño un poco ácrata por un lado, y algo de power-flower por otro. Barbas, greñas, vestimenta militar, con macutos (sorprendente sincretismo) llenos de libros de pensar, entrenidos con alguno de poseía social o de narradores al punto del zumbe, como Kafka mismamente. Nada que ver con el hipy, hipy de San Francisco o de Londres, por tirar un poco más cerca. Lo que sí se visualizó fue la rebelión contra la moral burguesa mamada al calor de las llamas hogareñas: un juego estético contra las normas, una reivindicación del sexo sin ataduras, un pacifismo muy productivo para las compañías de discos y las tiendas de ropa… pero ni una crítica seria, organizada, activa contra el sistema que los alimentaba. Las comunas eran una versión capitalista de la colectivización del otro lado del telón. Con el tiempo descubrimos que aquellos maravillosos años fueron una inolvidable impostura. Aquellos años fueron la legitimación de una gamberrada generacional que nos dejó páginas insuperables en la Historia de la Música, y que en España combinamos con el efecto antifascista. Sin embargo, Bob Dylan, tenia razón: los tiempos estaban cambiando. Como ahora La crisis nos está retratando y está sometiendo casi todo a una profunda revisión. Lo peor es que no se sabe si lo que vendrá de estos tiempos vertiginosamente cambiantes a los que internet ha convertido en un único segundo inacabable. será bueno o menos bueno, esto es, más o menos democrático. Si son los Mercados los nuevos Amos, no nos queda otra que la gran rebelión. La tarea es inventar otro sistema, teniendo en cuenta que el que ocupó nuestros años y lecturas de juventud se descubrió un gigantesco e inhumano fiasco, porque no se puede tener el paraiso en la Tierra con media humanidad en el cementerio, en las cárceles, silenciadas. Los tiempos están cambiando. La lírica se desparrama por las costuras rotas de un espejismo. Lo que dijo André Malraux tiene cada vez más sentido: “El siglo XXI será el siglo del Espíritu, o no será”. Que cada cual lo interprete a su manera.

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De vómito

Jueves, 27 de Mayo de 2010 manuelvalero Sin comentarios

El secretario de Estado para la Seguridad Social, Octavio Granados, ha dicho que la “crisis nos ha hecho más pobres a todos”. Es absolutamente urgente que cuanto antes esta panda de insufribles incompetentes se vaya a su casa de una democrática patada en el culo. Necesitamos dejar de vomitar.

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La bajada

Martes, 25 de Mayo de 2010 manuelvalero Sin comentarios

La bajada de sueldos públicos es directamente proporcional al desorden que ha imperado en este país de bonanza virtual. Con la bajada, necesaria, descubren subidas permanentes e innecesarias que han llevado a la Administración a la bancarrota, que es como decía un amigo mío anarquista como mejor está la Banca… rota. Van de ejemplarizantes empujados por la marea moral de los nominados (de nómina) pero corroboran cómo se vive en la “sufrida” entrega a los demás gestionando el bienestar de los demás que siempre empieza por el bienestar del político-gestor. Ahora queda la linterna mágica contra la fiscalidad oscura y el reflote de la economía sumergida.

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De esto tiene que salir algo

Viernes, 21 de Mayo de 2010 manuelvalero Sin comentarios

La troika conservadora Cameron-Sarkozy-Merkel están en la tarea de meter en cintura a la Banca, a los Mercados y a los Especuladores. Un acto de contricción en el corazón del propio sistema. El capitalismo era la antítesis de la tesis del socialismo real. Cuatro hombres (sumemos a Obama) y un destino afanados en la síntesis resultante. De esto tiene que salir algo. El socialismo real es más feo que pegarle a un padre pese a los arrebatos romántico-revolucionarios que nos inspiraba a más de uno,. y el capitalismo atroz sediento de money-money-money es una monstruosa deformación moral de culto a la Moneda Putativa. Tesis, Antítesis, Sintesis. Ahora viene el Cuarteto de Occidente para aplacar la codicia del liberalismo loco. ¿No estarán inventando el capitalsocialismo o socialcapitalismo? De esto tiene que salir algo que no sea el igualitarismo clónico ni la selva desvirgada de la Tía Manigua Rota. Insisto otra vez para más de uno que conozco: soy demasiado imperfecto para ser anarquista y demasiado anarquista para ser perfecto. Impuesto a la Madre Banca, regulación de la cosmogonía financiera, la extinción de los Estados y el sintético modelo del mundo futuro, amén. Mientras, aquí, en la Iberia, que otra vez sueñan unida españoles y lusos, va el presidente Zapatero, girando hacia la izquierda de una neomodernidad nostálgica de felices setenta y ochenta y del qué-hay-de-lo.mío, y una segunda revolución sexual matrimonianta. Que está muy bien, oiga usté. Pero cuando toca tocar de verdad el vals de las mariposas se pone a soplar la polka de los abejorros. Trabajemos el gasto y los ingresos un poco más tarde cuando los ricos sean más ricuras y la tropa del IRPF un poco más tropa. Bajando de nivel nos plantamos en la moscarda, por pesado, asunto, trasunto y presunto Aeropuerto Alicaído, perdón por el binomio, ha sido casual, no malintencionado. El PSOE quiere avalarlo después de arrullarlo, quererlo, mimarlo y lotaulizarlo para progreso de la colectividad castellano-manchega y beneficio de los señores inversores y el PP, quiere “regionalizarlo”, y hacerlo público. Ojalá y se hubiera hecho bien desde el principio. Qué tiempos más cambiantes, francamente. Hay un cambio climático en los planteamientos ideológicos. La derecha, o el centro-derecha o el centro y mitad de la derecha se recicla, podándose los pecados, mientras la izquierda anda bailando una danza desacompasada, con el norte en el sur y viceversa. De esto tiene que salir algo.

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Pepiño, en la Noria.

Domingo, 16 de Mayo de 2010 manuelvalero Sin comentarios

No me lo creía. Me dijeron que el ministro de Fomento José Blanco había estado en uno de los programas-basura de la telebasura nacional. La Noria. Pero luego de la primera sacudida de incredulidad se fue sedimentando cierta lógica torticera en el decantador de los actos perplejos: La Noria, purita basura con su amago de tertulia política para que entre mejor la moñiga es un programa seguidísimo por los españoles porque la putrefacción mediática, ya saben, vende que es una barbaridad. Escenario idóneo, pues, para que el Gobierno explique que los recortes ZP van a hacer sangre pero no hemorragias. Y uno que creía que ya andaba un poco áspero para las sorpresas. Pues nada, ministros y ministras: a ir de plató en plató, de vertedero en vertedero, para contener la fuga. Se empieza negando la mayor y se acaba entre los canjilones sabatinos que con tanta maestría sube y baja un tipo más repollo que el repollo. ¿Qué será la próximo?

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Joder, qué tropa

Sábado, 15 de Mayo de 2010 manuelvalero Sin comentarios

Joder, qué tropa

Ahora les ha dado a todos un acceso de moderación y frugalidad, un calentón de ética práctica para adaptarse a las circunstancias. Supongo que sus señorías, sus señoritos y demás cargos y cargas de copiosidad variable tendrán en cuenta que lo que hacen no les brinda ningún mérito porque es lo que tenían que haber hecho hace tiempo, que este comedimiento en los ingresos de nuestros sufridos representantes debe mantenerse también cuando venga otra orgía económica como la infausta e infame orgía del ladrillo tóxico. Que esto no es una pasarela y la sociedad está tomando muy buena nota. De modo, señorías, dirigentas y dirigentes, no corran tanto y no se vuelvan falsarios en las rebajas como hipócritas han sido en el alza silente y constante de la labor pública y política, a veces la menos pública de todas las labores. Ayer, a ver quién se subía más; y hoy ya empiezan a hacer de la rebaja una estrategia política. Joder, qué tropa…

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