Solidaridad en el funeral, obviedad en el congreso

Sábado, 13 de Marzo de 2010 manuelvalero Sin comentarios

María Teresa Fernández de la Vega ha dicho en el funeral de Delibes que ha ido a Valladolid a mostrar su solidaridad con la familia del escritor.
Rodíguez Zapatero ha dicho en el Congreso de los socialistas andaluces, que dentro de unos meses se empezará a crear empleo, primero poco a poco y luego más.

Correctivo.- Cinco meses sin apariciones públicas a la señora de la Vega por no saber contextualizar la palabra solidaridad y utilizarla en un funeral donde lo más propio hubiera sido decir expresar sus condolencias. ¿Qué tiene que ver la solidaridad con el cumplimiento de un protocolo social más o menos sincero? La palabra solidaridad hace tiempo que se ha convertido en una expresión hueca, en un salvoconducto, en un marchamo, en una marca política, de tanto malusarla.

Otros cinco meses mudito y callado al señor presidente por ser el campeón de la obviedad. Es verdad que para ser un buen político hay que ser un prestidigitador de lo obvio, pero una cosa es la obviedad como artimaña, y otra la obviedad como cualidad intríniseca de la personalidad.

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Sábado, 13 de Marzo de 2010 manuelvalero Sin comentarios

Pavon

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Sábado, 13 de Marzo de 2010 manuelvalero Sin comentarios

migueldelibes

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De Delibes, Pavón y otros profesionales del concurso

Sábado, 13 de Marzo de 2010 manuelvalero Sin comentarios

Reconozco que nunca he sido un ferviente lector de Miguel Delibes, de la misma forma que reconozco que con su muerte se ha ido el último gran escritor de Literatura. ¿Escritor de Literatura? Me explico. Para quienes andamos por el ecuador de los cincuenta, hubo un punto inconcreto en la línea del tiempo, no muy remoto, en el que la Literatura con mayúsculas, dejó paso a una galopante betsellerización de libros comerciales, a una pléyade de literatura menor que hoy se pavonea por todos los escaparates de las librerías y convoca a oportunistas, escritores clientelares y profesionales del concurso amañado, cuyas obras caen en el más absoluto olvido apenas un mes después de su edición, pese a estar precedida por una verdadera fanfarria publicitaria. No sé si queda claro. Literatura con mayúsculas es El Hereje, por ejemplo; literatura liliputiense es La mirada del otro, de un tal Fernando Delgado, paradigma de la prosa ripio, del escritor falsario y el buscavidas nepotemizado por el gran amigo librero y editor. Hay otros muchos y muchas, pero no sigo porque van a creer que como uno escribe, malconvive con un rescoldo de despecho hacia la humanidad por no haber corrido a beber de sus vientos literarios. Nada más lejos de la realidad. Tengo muchos defectos. Pero estoy a salvo de los delirios de grandeza y de la envidia que es el verdadero cáncer del espíritu. Sólo que tengo un pronto rebelde que ya se me debería haber apaciguado con la edad. La impostura me revuelve las tripas.
Sigo. MIguel Delibes fue un gran escritor, uno de los grandes en lengua castellana. Tengo registrados en mi correspondencia de lector con el de Valladolid, Un Hombre, La Hoja Roja, y El Hereje. Obras como Las Ratas o Los Santos Inocentes, las ví en el cine. Una herejía, lo sé. Por eso me declaro que no he sido ferviente con este hombre universal y local, incómodo en los acartonados homenajes. Un lector ferviente de un autor se lee hasta las letras del banco de su admirado. Y sin embargo, Miguel Delibes, me recuerda un poco a nuestro Francisco García Pavón, con quien tuve la osadía de compararlo cuando la presentación de Plinio y la banda menguante, el musical cuyo libreto escribí, un poco para desempolvar a “nuestro Delibes”. Lo hice a conciencia. Y salvando las distancias no creo que la comparación sea disparatada. Ambos vivieron el exilio interior y ambos se mantuvieron apegados al terruño, pese a sus compromisos, y ambos extrajeron del contorno inmediato de su universo rural y provinciano el mejor lenguaje, personajes universales. De hecho, y salvando igualmente las distancias, los dos grandes castellano-manchegos que en la ficción han habido son Don Quijote y Plinio. Busquen, busquen… Por eso y volviendo a la Literatura Mayor y la literatura menor y a los charlatanes del libro exprés de usar y olvidar, me acuerdo de un concurso. Tomelloso, mediados de los 90, no recuerdo exactamente el año-está en las hemerotcas-un concurso nacional de narrativa que organizado por el Ayuntamiento de Tomelloso, llevaba el nombre de Francisco García Pavón. Yo acababa de escribir Balneario y como pasaba por alli, quiero decir como me pillaba de paso, lo presenté. Por supuesto el premio estaba infamemente amañado. Y me rebelé. Después de investigar escribí en Lanza un articulo con nombres y apellidos titulado Yo acuso, aun a sabiendas de que me iba a granjear el sambenito de malperdedor -nada más lejos de la realidad, soy un perdedor estupendo-. Lo hice porque me sublevó que un concurso con el nombre de Pavón naciera contaminado y manipulado. Me he presentado a dos concursos en mi vida. Este y al de Novela Histórica de CCM, la pobre, con “Malraux entre las balas” que pueden leer en este blog. Desde entonces le tomé simpatía a nuestro paisano. Miguel Delibes, el hombre cabal y el escritor íntegro, me lo ha recordado. Y como nunca es tarde lo mismo me pongo a ello. Quiero decir a leer lo que me falta. Milana bonita.

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Los pulmones del alma

Viernes, 12 de Marzo de 2010 manuelvalero Sin comentarios

Juan Manuel Serrat tenía los piños podridos. Lo comprobé hace unos cuantos años cuando lo entrevisté durante el ensayo de su concierto en el Quijano. Y además olía a tigre de Almagro. No iba a oler. Una y otra vez dándole al nací en el Mediterráneo. Y además le miré las orejas. ¡¡Tenía cerilla, el monstruo!! Desde entonces lo adoro, lo adoro más, quiero decir, desde que sé que los mitos no son traslúcidos, ingrávidos y bienolientes sino todo lo contrario. Algunos mitos, claro.

No me imagino a Madonna atendiendo a la prensa apestando a bacalado de bilbado. La noticia del día es que a Serrat lo han operado de un tumor en un pulmón. Sí ya sé que ha muerto Miguel Delibes, pero a Serrat lo han operado de una lenteja podrida en la cosa de respirar. ¿Algún problema? Dicen que apenas detectarlo, saltó de un hale hop al quirófono con guitarra en bandolera para ir trasteando durante la muerte interina de la anestesia. Más que nada para que la guitarra esté a la altura del padre del Perito en Lunas, a quien le dedica las próximas giras por su centenario. Y mira que es difícil después de su primer álbum dedicado al poeta que asombró a Neruda. Todavía se me encoge el corazón cuando escucho Pueblo Blanco. Sólo una sensibilidad de otro mundo puede plasmar el tedio milenario de un pueblo remoto con esa ternura implacable, con ese desafecto miserable . “Juro por lo que fui que me iría de aquí, pero los muertos están en cautiverio, y no nos dejan salir del cementerio… Lloro, de hecho ahora mismo me estoy corriendo por los ojos, que las lágrimas son el orgasmo del alma. Como los pulmones de este cuenta historias, del mismo alma desalmada. Si lo consigo, porque soy torpe para el manoseo de la virtualidad, les pongo, les cuelgo, o como se llame, un video youtubiario del temita que le digo. Venga, Serrat, mierda a borbotones.

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Hola, a lo mejor no he venido para quedarme

Jueves, 11 de Marzo de 2010 manuelvalero Sin comentarios

Ayer, perdió el Madrid. Sí, ya sé que eso deja indiferentes a los antifútbol, enerva de gozo radical a los del Barcelona y el mundo no se para ni un segundo. Si se parara, la inercia mandaba a los de Japón a la China, los chinos a Europa y los europeos al Océano. Y no sé nadar. Bueno, sé nadar para la galería, no para sobrevivir. Pero me pongo melancólico. No soy forofo. Sólo que estudié en los Salesianos de Puertollano, y lo mismo te hacía un solo de zarzuela que les metía un golito a los de segundo de bachillerato. Cuando me rodeaban mis compañeros me subía la autoestima, debe ser que tengo la necesidad de ser querido, y que algo de eso queda flotando en el mercurio del inconsciente. De adulto, he logrado desentrañar la hermenéutica de mis gustos y fobias. Lo mismo que cuando no tienes química con una persona. Es inútil que te esfuerces. Lo mejor es dejarlo estar. Pues bien, perdió el Real Madrid, el mismo que me alegró la fría noche sabatina que pasé junto a mis amigos al otro lado de una chapata descomunal de carne picante. Pero qué le vamos a hacer. El mundo sólo se descoloca de su eje sólo cuando se estira de sus entrañas y pone a bailar las aguas del Pacífico, sin pararse a considerar si se va a mover debajo de pies pobres o pies ricos o sobre cabezas de pies ricos o pobres. Dicho lo cual les advierto, en esta andadura con la tropa que hacemos la COOP de MICR, que así como la lanza nunca embotó la pluma, la pelota zafia y millonaria tampoco obnubila el intelecto, sobre todo a quienes lo de intelecto les suena un poco a esqueleto de lo de pensar. Y así, lo mismo que aplaudiría el divorcio del pan con el circo, jamás daría mi aprobación reverencial a la derogación del fútbol. Entre otras cosas porque cada cancha es un pequeño escenario de guerra en el que nos aliviamos. La paz es el estado natural del hombre perfecto, la guerra y la violencia es el estado artificial del hombre involucionado. Pero ¡hay tanto hombre perfecto en la involución de la guerra! Hoy empiezo esta cosa tan paradójica como es la de un blog, una suerte de diario en el que todo el mundo mete las narices. Pues aviso a navegantes, están todos invitados a husmear en esta dolosa desintimidad mía, pero si se cogen un estornudo crónico, le reclaman el tratamiento a la Seguridad Social. Pero tranquilos, a lo mejor no he venido para quedarme. O a lo mejor sí.

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